Diamantes: las 4C
Color, claridad, talla y quilates. Las cuatro claves que figuran en cualquier certificado y que determinan el precio de un diamante.
1. Color
Se mide con letras de la D a la Z. D es totalmente incoloro y el más escaso. A medida que avanza la letra aparece un leve tono amarillento. Entre D y J, a simple vista, la diferencia es difícil de ver; en el precio, no.
2. Claridad
Casi todos los diamantes tienen pequeñas marcas internas, llamadas inclusiones. La escala va de FL (sin inclusiones con lupa de 10 aumentos) a I (inclusiones visibles a simple vista). En VS y en muchos SI no se aprecian sin lupa.
3. Talla
La talla no es la forma (redonda, oval, pera), sino la precisión con la que se han pulido sus facetas. Un diamante bien proporcionado devuelve la luz hacia tus ojos y brilla. Si es demasiado profundo o plano, la luz se escapa. En los redondos, GIA la califica de Excellent a Poor.
4. Quilates
El quilate mide el peso: 1 quilate son 0,2 gramos. Ojo: el doble de peso no se ve el doble de grande, porque el diamante crece en volumen. Y el precio por quilate sube con el tamaño, ya que las piedras grandes son mucho más escasas. Diámetros aproximados de un diamante redondo bien tallado.
5. El certificado y el origen
Un certificado de un laboratorio independiente, como GIA, IGI o HRD, recoge las 4C y suele llevar un número grabado con láser en el borde del diamante. El informe indica también si es natural o creado en laboratorio: ambos son carbono, pero su origen, su escasez y su valor de reventa son muy distintos.
6. Las formas de talla
La talla brillante redonda tiene 57 facetas (58 si se cuenta la culata) y es la que más brillo devuelve. Junto a ella existen las tallas princesa, esmeralda, asscher, oval, pera, marquesa, cojín, radiante y corazón, cada una con su carácter.
7. La fluorescencia
Según el GIA, entre un 25 % y un 35 % de los diamantes brillan bajo luz ultravioleta, casi siempre en tono azul. El certificado indica su intensidad, de nula a muy fuerte. Una fluorescencia muy fuerte puede dar a algunas piedras un aspecto ligeramente lechoso.
8. Diamantes de color
Fuera de la escala D–Z están los diamantes de color fantasía. El azul se debe al boro y el amarillo, al nitrógeno. El diamante Hope, de 45,52 quilates y color azul, se expone en el Smithsonian de Washington.
9. Natural o de laboratorio
Los diamantes de laboratorio se fabrican por alta presión y alta temperatura (HPHT) o por deposición química de vapor (CVD). Son químicamente diamante, pero se fabrican en semanas y en serie. Un gemólogo con un detector de CVD y HPHT, luz ultravioleta y una lupa especializada, como la de patente española Hikarigems, que muestra las líneas de crecimiento del diamante natural, puede identificarlos en el momento; ante la duda, un laboratorio gemológico lo confirma en su informe.
10. Diamantes históricos
El Cullinan, hallado en Sudáfrica en 1905, pesaba 3.106 quilates en bruto: es el mayor diamante de calidad gema conocido. Su mayor talla, la Gran Estrella de África, de 530,2 quilates, adorna el cetro del soberano británico. El Koh-i-Noor, de 105,6 quilates, está en la corona de la reina Isabel, la Reina Madre.
11. Origen responsable
Desde 2003, el Proceso de Kimberley regula el comercio internacional de diamantes en bruto para impedir la entrada de diamantes de conflicto. Hoy, además, algunos certificados y programas de trazabilidad documentan el origen de la piedra.
- Color de D a Z: cuanto más cerca de la D, más escaso.
- La talla es la que hace brillar al diamante.
- Sin certificado independiente, no se compara bien un diamante.