Códigos de elegancia
Pautas sencillas para llevar joyas y relojes según el momento y la ocasión.
1. De día y de noche
Tradicionalmente, el día pide piezas discretas: un dormilón, una cadena fina, un reloj sencillo. La noche admite más brillo: pendientes largos, diamantes y gemas de color. Hoy las reglas son más flexibles, pero la idea de fondo sigue siendo útil.
2. Una pieza protagonista
Si llevas una joya importante, deja que destaque y acompáñala de piezas sencillas. Un collar llamativo combina mejor con pendientes pequeños, y unos pendientes grandes, con el cuello despejado.
3. El reloj y la ocasión
Con traje, lo clásico es un reloj fino, de esfera limpia y correa de piel, que se desliza bajo el puño de la camisa. Los relojes deportivos, de buceo o cronógrafos grandes encajan mejor en ocasiones informales.
4. Combinar metales
Antes se evitaba mezclar oro amarillo y metal blanco. Hoy es habitual, sobre todo si se repite la combinación: por ejemplo, un reloj de dos tonos que conecta ambos metales. Lo importante es que el conjunto se vea intencionado.
5. Largos de collar
Los largos tienen nombre propio: la gargantilla (unos 35–40 cm), el princesa (unos 43–48 cm), el matinée (50–60 cm), el ópera (70–90 cm) y el sautoir, de más de un metro. El escote y la ocasión deciden cuál conviene.
6. Los anillos y su lugar
En muchos países el anillo de compromiso y la alianza se llevan en el anular izquierdo. En España la alianza se lleva tradicionalmente en la mano derecha. El sello, en cambio, suele llevarse en el meñique.
7. La regla de las perlas
Una regla clásica: las perlas se ponen las últimas y se quitan las primeras. El perfume, la laca y el maquillaje pueden dañar su oriente, y conviene limpiarlas con un paño suave después de usarlas.
8. Joyas y etiqueta
En las ocasiones de máxima etiqueta se permiten las piezas más importantes, incluidas las tiaras, que la tradición británica reserva a las mujeres casadas. En un cóctel brillan los pendientes y anillos llamativos; de día, mejor la discreción.
9. La joyería masculina
Los gemelos se llevan con camisas de puño doble. Junto al reloj, el sello y un alfiler de corbata o de solapa completan la joyería masculina clásica. La regla general es la sobriedad.
10. El cuidado diario
Guarde cada joya por separado para que no se rayen entre sí. Quítese las joyas para hacer deporte, para bañarse en piscinas, porque el cloro puede dañar el oro, y para las tareas domésticas. Una limpieza suave y una revisión anual de los engastes evitan pérdidas.
- Discreción de día, brillo de noche.
- Una pieza protagonista y el resto, en segundo plano.
- Reloj fino con traje; deportivo en lo informal.